Inventemos el futuro escribiéndolo

Cuando comencé con la idea de traer entradas semanales tuve claro que si me lo tomaba como un trabajo podría salir algo interesante. Precisamente por eso comencé a navegar (cada vez que conjugo ese verbo relacionándolo con internet me imagino a un pirata con el icono de Chrome como cara) por blogs de profesionales del periodismo y la literatura. Seth es uno de los que me parecieron más fascinantes, con pocas palabras es capaz de hacerte reflexionar, ya sea de un tema concreto o de un conjunto de ideas completo.

El 27 de mayo de este año, Seth publicó en su blog un post que me llevó a una pregunta.

¿El escritor predice el futuro o se lo inventa?

Seth decía en el post titulado “Predicting or inventing…”:

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En la historia de la literatura muchos son los que han conseguido adelantarse a su época y han escrito historias con elementos que años después han resultado ser objetos de vital importancia para el desarrollo de la humanidad. Vale, sí, estoy siendo muy épico a la hora de contarte esto, pero seguro que ya se te ha pasado por la cabeza el nombre de algún escritor.

Seguramente el nombre que pasea por tu mente sea Verne. De él se han escritos ríos de tinta para contar una cantidad de conspiraciones que más quisiéramos tú y yo que se contaran a nuestra muerte, no lo niegues. Hablaremos luego de él.

Pero este escritor no es el único, Alberto Iglesias Fraga, en un artículo para blogthingbing, habla de otros autores que llegaron a predecir el futuro.

Arthur C. Clarke, al que Iglesias bautiza (vale, chiste fácil) como “padre de los satélites” inspiró las bases teóricas que dieron, posteriormente, a la actual red de satélites de telecomunicaciones. Gracias a él, o al menos a sus ideas, podemos permitirnos llamadas de voz y el envio  de datos a cualquier parte del mundo.

 “2001: Odisea en el Espacio” fue uno de los libros, quizás el más conocido, de este autor especializado en el espacio. En sus libros aparecían los viajes a la estratosfera o el uso de cohetes y misiles de largo alcance antes de plantearnos siquiera que estos podrían salir de la ciencia ficción.

Si me apuras un poco, hasta podríamos mencionar a Mary Shelley con Frankenstein para hablar de su “predicción” de la existencia de las operaciones de cirugía estética o los trasplantes, pero sería irme demasiado del tema y  también de la cabeza.

Verne como agente del Ministerio del Tiempo

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Verne nació en 1828 y murió en 1908, con 80 maravillosos años. Pero muchos de los seguidores de Verne piensan que era un hombre que viajó hasta el siglo XIX desde nuestros días. Bueno, personalmente creo que no tiene ni pies ni cabeza, pero oye, el credo es libre. Sea como sea, lo que sí es cierto es que hace algo más de 150 años ya escribía sobre máquinas e inventos que en su época entraban dentro del catálogo de la ciencia ficción, pero que en la actualidad forman parte de nuestro día a día (más o menos). El helicóptero, los misiles teledirigidos, las alambradas electrificadas, el cine sonoro, los rascacielos, la contaminación o la ciudad ecológica, entre otros.

En “20.000 leguas de viaje submarino”, Verne se adelantó a Isaac Peral en la invención del submarino. Pero lo realmente sorprendente es lo que cuenta en su libro “De la Tierra a la Luna”. Verne sitúa, en esta novela, un telescopio de una lente de 5 metros de diámetro en las Montañas Rocosas. El diámetro de la lente es idéntico a los que tuvo el primer telescopio en Monte Palomar. En aquella época las potencias mundiales eran Francia e Inglaterra, pero Verne decidió que los promotores del viaje serían Estados Unidos y Rusia. La nave que Julio Verne lleva a la luna tiene el nombre de “Columbiad”. El módulo del Apolo XI se llamó “Columbia”.

 ¿Visionario o agente del Ministerio?

Hay quien cree que formó parte de sociedades secretas que le permitieron obtener información adelantada a su época. Y vuelvo a repetir lo mismo, EL CREDO ES LIBRE.

¿Podemos inventar el futuro escribiendo?

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¿No es demasiada casualidad que una persona llegue una y otra vez a topar, misteriosamente, con un elemento que vaya a existir en el futuro?

Por mucho que disfrute escribiendo sobre teorías​ conspiratorias, voy a intentar pensar lucidamente. Seguramente las ideas vertidas por estos autores en los libros dieron pie a crear, en sus lectores, un caldo de cultivo de donde surgirían todos los inventos de los que hablamos.

Llegados a este punto, podemos aumentar la presión del escritor, porque con lo que escriban ellos, pensaremos nosotros. Como los encargados de la misión de la Nasa, por ejemplo, que influenciados por la lectura de Verne, a posta o sin querer, cayeron en coincidencias.

Y quién sabe, igual el inventor de la máquina del tiempo impulsada por energía orgánica, te lee y le das la idea que necesita para la última pieza del rompecabezas que lo lleve a montar su Delorean intratemporal (cualquier parecido con Regreso Al Futuro es pura coincidencia).

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Se ve que esto está durando bastante, si quieres que hablemos sobre el tema, redes sociales o correo.

¡TEMA INTERESANTE A ESTRIBOR!


 

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