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Lo que me hubiera gustado saber antes de mandar mi borrador

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¿Te suena lo que acabo de contar?

Bueno, pues me dijeron que sí, me mandaron contrato y ya estaba todo listo para comenzar con la aventura editorial. El correo no lo abrí hasta que una amiga vino a cenar a casa. No quería pasar un mal trago a solas, para eso ya tengo crisis creativas casi a diario, así qué esperé a que llamase al timbre del bloque para abrirlo. Si hablas con ella te dirá que la recibí dando botes, yo no tengo tan claro que sea cierto.

Después de un año dando tumbos he aprendido algo de lo que se cuece entre bambalinas. Que quede claro que no tengo la intención de decirle a nadie que hacer con su vida ni con su producción literaria, más que nada porque seguramente esté tan perdido como tú. Posiblemente este post me va a servir más a mí que a ti. Pero oye, ya que estamos te cuento lo que pienso por si te unes y me cuentas lo que te pasa por la cabeza. Así aprendemos los dos.

Antes de empezar, si tienes la intención de publicar tu novela, poemario o cualquier otra cosa que obligue la aprobación de un editor, lee atentamente que lo mismo te es útil. Si tienes alguna duda o aportación al post mándame un correo o búscame por redes y me cuentas. Prometo ir añadiendo lo que me vayas contando.

1 La autopublicación no es Satán

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Tenemos la absurda idea de que todos los libros autopublicados son malos, cosa que no es cierta. Sí que es verdad que al no tener un primer filtro que decida si imprimir o no la obra te arriesgas a escuchar eso de “ESTO ES UNA REVERENDA MIERDA”. Que tu libro no tenga una calidad (todo lo buena que te gustaría que tuviera ahora) no significa que no la vaya a tener.

Pero no nos podemos olvidar de que hay muchos autores consagrados que deciden autopublicarse porque están hasta la coronilla de editoriales y prefieren financiarse por completo su obra, y ya que estamos, hacerse con las ganancias que se llevaría la editorial.

Es este mismo pensamiento el que nos lleva a creer que por que un libro esté publicado ya es automáticamente bueno. Todos vemos que no es así, solo hay que darse un paseito por la FNAC o La Casa del Libro (por decir dos grandes librerías).

Así que si te decides por la autopublicación adelante. Pero igual sí que es preferible que antes de dar un paso en falso le enseñes tu borrador a alguien que te quiera y que entienda del asunto, para no caer en las vergüenzas posteriores.

Y oye, que si lo que quieres es que tu libro lo tengan tus amigos y familiares y ver tu cara en una solapita del libro pues la autopublicación es la mejor opción.

2 Cuando te dicen que sí no siempre quieren decir que sí

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Hay que tener cuidado cuando nos decidimos a mandar borradores a diestro y siniestro porque en ocasiones no nos informamos lo que debiéramos.

Existen muchas editoriales y otros tantos métodos de publicación. La coedición es otra de las formas con la que podemos encontrarnos y si estás dispuesto a coger por ese camino ¡estupendo! Pero cuando no sabes lo que es y te llega un correo donde te dicen ESTAMOS INTERESADOS EN TU LIBRO, luego es un chasco que te digan que tienes que pagar la mitad.

Normalmente si entras en la web de la editorial te van a informar de todo esto en una parte del sitio, pero igual no está muy bien señalizada (ππ). En cualquier caso, la última palabra es tuya;  si no te convence la coedición, siéntete libre de decir que no.

Una amiga, que se dedica a esto de la edición, me comenta que LA COEDICIÓN TAMPOCO ES SATÁN  y tiene mucha razón. Está bién eso de que coexistan múltiples formas de publicar los originales, para que cada autor decida cuál le viene mejor. Pero no hablo de eso, hablo de que es necesario informarse antes de escoger entre una editorial y otra. Evitas disgustos o desilusiones posteriores.

3 Las editoriales pequeñas no siempre son cercanas a sus autores

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Sí, no siempre las editoriales pequeñas tratan bien a sus autores, como tampoco las editoriales grandes los ignoran. El trato personal con tu editor posiblemente tenga más que ver con cómo le caigas (o con la personalidad de este) que con la cantidad de autores de la editorial.

Hace un tiempo saltó a los medios algo que todos los que nos movíamos por el mundillo editorial habíamos escuchado ya. Ya sabes, eso de que un amigo que pensaba publicar con esa editorial te cuenta que alguien le ha dicho que no, que se le quite la idea. Estoy hablando de Lapsus Calami, una editorial que supuestamente, y siempre de la boca de varios de sus autores:  no solo los trataba mal, sino que no cobraban los derechos de autor. Autores conocidos del mundo Twitter como Elvira Sastre o Paula Aguirrezabala hablaron abiertamente del asunto y pronto comenzaron a unirse otros autores.

Esta editorial tiene un proceso judicial abierto no solo por impago de los derechos de autor,  sino por asuntos mucho más graves:

“Al principio el trato era bueno. En un momento dado todo se torció. Llegó a enviarme mensajes de voz amenazantes y machistas”. 

— Almudena Vega, colaboradora.

Yo he tenido una suerte horrible puesto que mi relación con el editor de Grietas Vitales (mi primer libro) es tan buena que me invita a copas cuando se deja caer por Madrid. Y a mi una persona que me invita a copas es Friends forevah. Soy consciente que no siempre se posee oro de leprechaun.

Sí eliges la opción de publicado tradicional y no el autopublicado o coeditado, estaría bien que entrases en Twitter y buscases la opinión de los autores ya publicados en esa editorial.

4 Es un mundo con cierto grado de endogamia

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Cuando hablo de endogamia, estoy hablando de su segunda acepción de la RAE o el DILE (o como se llame ahora) “Selección de profesionales entre los mismos de la profesión o entre los que les son muy cercanos, de manera que no se permite la entrada de personas ajenas al mismo”.

En cierta forma es comprensible. Si comienzas a formar tu grupo de amigos, entre los que se encuentran autores y editores, lo normal es que no quieras que entre nadie novato a tu chupipandi. Pero no temas, tú también formarás tú grupo y tendrás la misma actitud, nos pasa a todos. Espero que no me pasé a mí, pero si me pasa te prometo que tú entrarás en mi chupipandi.

Al principio sientes que es una injusticia y, en cierta forma, sí que lo es. No te quedes como el crío de la imagen, viendo fotos en redes sociales de barbacoas en el porche de las casas que surca los cielos guiados por globos. Posiblemente, si eres bueno (o tienes la tira de seguidores en redes sociales, o eres bueno y tiene esos seguidores, que puede pasar) en poco tiempo serás tú el que ponga su porche para las barbacoas. YO PONGO LOS GLOBOS.

5 Vas a ganar mucho dinero (pista: NO)

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Si tu intención es verte como Rihanna en el final del videoclip de Bitch Better Have My Money, en bolas en una cama de dólares, métete a cantante o político.

Este apartado me lo ha recomendado María Part, amiga y compañera de editorial y tiene toda la razón del mundo. Antes de mandar el borrador, todos nos imaginamos (al menos alguna vez) sentados en una isla paradisíaca tomándonos un mojito tras otro mientras vemos nuestro nombre en los papeles de propiedad de dicha isla.

Tienes que ser una JK Rowling, o alguien por el estilo, que vende una auténtica burrada para poder ganar dinero contante y sonante. El resto de mortales podemos aspirar a vivir de ello a duras penas. Pero si tu intención es hacer lo que te gusta y entrar a la larga lista de personas que no sabemos, ni podemos, ni queremos decir en voz alta que somos escritores porque realmente no nos sentimos así, ADELANTE.

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⇒Pues listo, espero que te valga para algo y  si sabes algo más de lo que yo no, estás tardando en mandarme un correo para contarme. Yo también quiero saber lo que tú sí.⇐


Twitter9.jpg Twitter no patrocina esta entrada a pesar de lo que pueda parecer.


 

 

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