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Evocación de eternidad: ¿quiéres que tus palabras perduren en el tiempo?

Toda persona que lleva a cabo una actividad artística tiene la intención de perdurar en el tiempo. Si no de manera clara si que en lo más profundo de su psique (en una cueva recóndita cubierta por mares devoradores de piratas, arrgg).

“Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”

En esta frase la única intención que sale resultante es la de perdurar en el tiempo mediante tu idea (libro), tus genes (el hijo), tus intenciones (el árbol). Y todos hemos dicho, o al menos escuchado, está maravillosa y trilladísima frase que en la inmensa mayoría de mujeres, hombres y ornitorrincos se queda en un intento.

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Seguramente todo es promovido por evitar la muerte después de que se nos pare el corazón.

Es verdad que en las vanguardias hubo un movimiento artístico que se caracterizaba por la no perduración del arte, el anti-arte. Pensemos un momento en el Dadaismo. Realmente estos artistas abogaban por que el arte no era una actividad de personas con habilidades especiales, eliminaron el snobismo del arte. Precisamente por eso perduraron en el tiempo. En su intención por romper con el arte anterior crearon un camino que nos permite hacer lo que nos de la real gana (artísticamente hablando). Y pese a sus intenciones consiguieron tatuarse en la eternidad.

Pero te estoy hablando de arte todo el tiempo, y aunque es interesante, no es lo que nos ocupa a nosotros. En la literatura (vale, tienes razón, la literatura también es arte) irrumpieron para destruir lo anterior, al igual que en el arte pictórico. Y te preguntarás qué es eso del anti-arte, en este caso anti-literatura o anti-poesía. Bueno, pues el motivo es que me interesaría saber que se te pasa por la cabeza cuando escribes, tus intenciones. Pero antes…

¿Te atreverías a hacer  un ejercicio?

Coge un periódico o revista, una tijeras y sigues las instrucciones.

Para hacer un poema dadaísta

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Este poema es la explicación, las instrucciones de como llevar a cabo un poema dadaista. Prometo que no es invención mía, esto es real y está en la historia de la literatura. Su autor es Tristan Tzatza, uno de los promotores del movimiento. Realmente parece una locura, bueno, lo parece y lo es. El movimiento, al igual que sus autores, tenían vocación de regadera. ¿Te acuerdas de Dalí? pues eso.

XIII

DADA es un microbio virgen
Dadá está contra la carestía de la vida
Dadá
sociedad anónima para la explotación de las ideas
Dadá tiene 391 actitudes y colores diferentes según el sexo del presidente
Se transforma -afirma- dice al mismo tiempo lo contrario -sin importancia- grita -pesca con caña.
dadá es el camaleón del cambio rápido e interesado.
dadá está en contra del futuro. dadá está muerto. dadá es idiota. Viva dadá. dadá no es una escuela literaria, aúlla.

Tristán Tzara, Siete manifiestos DADA, Tusquets editor, Barcelona, 1972.

Baudelaire ya escribió en Pintor de la vida moderna que la fugacidad es completa y que hay que retratar a la humanidad, ya que bajo sus ropajes reside la eternidad. Y les guste o no a los artistas dadaista se quedaron sin ropajes directamente para entrar en la historia de la literatura.

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Fran contrólate que esto no le interesa a nadie.

Puede que me haya pasado un poco presentando el tema. Cuando comienzo es difícil pararme.

¿Reside la eternidad bajo los ropajes humanos? ¿Intentas retener algo de ti en tu obra para que se te recuerde?

Saber lo que piensas sobre este asunto es el principal motor de la entrada.

¿Tú qué opinas?

 

 

El Anti-carisma del político español


Sin lugar a dudas el aroma a café es el mejor despertador, despereza los sentidos y te prepara para las primeras bofetadas de realidad.

La  mayoría de las mañanas me siento sobre la cama con mi taza humeante y empiezo a mirar las noticias diarias desde el móvil. Hace un par de días, mientras hacía mi ritual diario, veo una foto de dos dirigentes de partidos de izquierdas separados en un sofá inmenso, artificio, puro teatro. “El divorcio de un matrimonio que nunca existió´´ el título me recuerda demasiado a una obra que vi en uno de los muchos teatros madrileños hace dos años. A pesar de la carcajada el sentimiento que produce esa imagen es pena, lástima. 
Me vienen a la cabeza demasiados políticos, muchos, todos. Y es que en el panorama español  no existe la figura del político carismático como en Estados Unidos, por ejemplo, aquí los políticos después de unos meses empiezan a desfigurar sus rostros hasta convertirse en una máscara de cera derretida, si Suárez levantara la cabeza. Es cierto que durante unos meses hemos sido hipnotizados por un señor que nos encandiló a la mayoría pero ya empieza a tener un tufillo raro que aún no se de donde proviene. Se podría decir que es un “si pero no´´, al parecer el carisma español es solo momentáneo, tiene fecha de caducidad.

En un ranking que ofrece la página theranking.com sobre los lideres más carismáticos del territorio español se ganan los primeros puestos  Esperanza Aguirre, Rosa Diez y Alberto Ruiz-Gallardón. No se con que criterio se elaboran estos ranking pero no creo que ninguna de estas tres personas tengan una “Especial capacidad para atraer o fascinar“  que dice la RAE en la primera voz de su definición de CARISMA.

El coletas, el cejas, el barbas, puedo seguir así hasta que se me acabe el café. Todavía recuerdo a la Aguirre saliendo del partido y recuperando su puesto de funcionaria, estaba cantado que volvería a pesar de sus propias palabras. En el momento que se desestabilizaba la hegemonía pepera en Madrid volvió el cuervo a aferrar sus garras a la presidencia, mala suerte compañera.

Inevitable pensar en Kennedy, en el odio que despertó en su momento, tanto como para “ganarse” enemigos y finalmente la muerte, pero el carisma es eso, despertar cariños, sí, pero también odios. En cambio, los políticos nacionales despiertan la misma sensación  que provoca ver un animalillo agonizante en la cuneta, una mezcla de asco y compasión.

Pero de eso no se puede vivir

La obsesión por llegar a la meta marcada nos produce un estrés enorme que hace, a su vez, que creemos un patrón de realidad inexistente. Este patrón lo pasamos a la siguiente generación, frustrando a los brotes sociales.

Un padre, creyendo hacer un favor (no creo que nadie sea tan sádico como para putear a su hijo por diversión) niega al crío que su sueño sea una meta factible. Todos hemos oido eso de “pero de eso no se puede vivir” y es cierto que los caminos faciles nos llevan hacia la meta más cercana y  libre de obstáculos. Pero ¿donde queda el disfrute del camino?

Imaginemos que una profesora, te pide que confecciones un currículum. Con poca experiencia y mucha imaginación viertes en la hoja presidida por tu foto todos y cada uno de tus sueños. Algún que otro compañero, esos que todos hemos tenido, los mismos que decian ser maduros (niños de 15 años), te tachan de infantil por tener imaginación. Este es el resultado de los padres que hablábamos.

Es muy desagradable que alguien al que admiras te de la primera patada a la autoestima, mas que nada porque de las otras te recuperas pero de esa, nunca.

Hablando de este tema con una amiga, me hizo ver la bombilla al final del tunel. “No importa la meta mientras estes camino a ella”. Y es que da igual lo dificil que sea el objetivo siempre y cuando no te apartes de la senda que te ha de llevar a él.

Símbolos color sepia.

Ayer, 8 de Abril de 2013, mientras leía “El Independiente de Cádiz ´´ ( periódico que recomiendo encarecidamente) metido de lleno en sus noticias fijé la mirada en una muchacha rubia, muy guapa ella, con el brazo derecho alzado y cara de feliz orgullo.

Es posible que mi extrañeza deba su nutrida forma a que no cuento con más de veintiuna primaveras en mis espaldas, pero lo de los símbolos ideológicos me recuerdan a un país, en sepia, asfixiado entre ideologías extremas y fronteras soldadas a las nubes.

Leo al pie de foto: “Miles de ultranacionalistas croatas se manifestaron ayer en Zaragreb […].´´ Bueno, no es España – me digo- pero al instante vuelvo con la misma incertidumbre, y es que da igual que no sea en mi país, estamos en las mismas.

Aferrarse a unos símbolos pasados es algo que no entenderé en la vida y no porque sea joven o viejo ( digamos mayor, para ser políticamente correctos) voy a entenderlo. Estos sirvieron en una época pasada para enfrentar unas ideologías muy separadas, pero en la actualidad ambas se entrelazan con un fino hilo ( poder y dinero).

Tanto el brazo en alto como el puño cerrado, así como el pie en la coronilla, tienen como función separar, porque ya se sabe eso de “Divide y vencerás´´.