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Erotismo

Permítanme ir al grano, ahorrándoles presentaciones o rodeos absurdos.

Ayer, mientras estaba en la galería Mercedes Delicado de El Puerto de Santa María, comenté por whatsapp (en un grupo) que me encontraba en un recital de poesía erótica, segundos después de decir ésto empezaron a tacharme de “rarito”( algo de lo que ya estoy acostumbrado, y diría que hasta orgulloso). “Que rarito eres” dijeron un par casi al unísono, y no las culpo, es normal…
Aún a estas alturas del siglo XXI ( se supone que esto es igual que “estamos muy avanzados en la linea temporal y las mentes humanas deberían estar igual de avanzadas´´, me río yo de este concepto) no tenemos clara la diferencia entre ” erótico” y ” porno”. Estoy seguro de que al saber de mi localización pensaron de inmediato en un maromo mástil en mano ensartando a una jovencita de ojos vueltos… Bien, luego del revuelo tuve que explicarles, enseñándoles poemas eróticos, de lo que se trataba eso, “tan rarito´´, de la poesía erótica. Es curioso como he visto fotos ofensivas o explicitas y nunca llamé a nadie rarito, ni nada parecido.
En fin, que yo soy y seguiré siendo el rarito, y a mucha honra de tener ese honor en pleno siglo XXI.

Y para aquel que nunca leyó poesía erótica les dejo algunas:

RAFAEL ALBERTI
Por allí hondo, una humedad ardiente;
blando, un calor oscuro el que allí hervía;
sofocado anhelar el que se hundía,
doblándose y muriendo largamente.
Labios en labios que no ataca diente
lengua en garganta que se corta, umbría;
áspero alrededor, fiera porfía
por morder lo imposible de la fuente.
Fiera porfía, ya que ni a la hembra
más hembra ni al varón más varón dieron
otra cumbre que ser sembrado y siembra,
pues lo demás, ¡Oh cuerpos desvelados!
son fulgores que al alba se perdieron
en un súbito arder, desesperados.
………
JUAN RAMÓN JIMENEZ
Cuando huía, en un vuelo de tocas trastornada,
de la impetuosa voluntad de mi deseo,
se refugiaba en un rincón, como una gata…
pero sus uñas eran más dulces que mis besos…
se le venía el velo hasta los ojos mágicos;
surgían leves rizos del cortado cabello,
rizos que descubrían un jardín imprevisto,
¡aquellos rizos de oro en los ojos inmensos!
Y en la proximidad ardiente del placer de su carne
Me incendiaba el olor de todos sus secretos,
aquel olor más fuerte para mí…y para ella…
¡que el olor de los lirios y el olor del incienso!
……
CATULO
Gorrioncito, joya de mi pequeña,
con quien juega, al que resguarda en el seno,
al que suele dar la yema del dedo
y le incita desgarrados mordiscos:
cuando a mi deseo resplandeciente
le place tornarse alegre y aliviarse
de sus cuitas, para aplacar su ardor,
¡cuánto me gustaría, como hace ella,
jugar contigo y desterrar las penas
lejos de mi triste ánimo!
Me es tan grato como a la niña el fruto
doradito que soltó el ceñidor
que tanto tiempo permaneció atado.
……

Cierren la puerta al salir, que luego hace corriente.